LA IGUALDAD Y LA
EQUIDAD DE GENERO
Según
Naciones Unidas, la igualdad de género se refiere a “la igualdad de derechos,
responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, y las niñas y
los niños”. Por tanto, el sexo con el que hayamos nacido nunca va a determinar
los derechos, oportunidades y responsabilidades que podamos tener a lo largo de
nuestra vida. La igualdad de género es por tanto un principio jurídico
universal, mientras que la equidad de género introduce además un componente
ético para asegurar una igualdad real que de alguna forma compense la
desigualdad histórica que el género femenino arrastra en cuanto a
representación política o mercado laboral, entre otras. La equidad debe
aplicarse en el género tal como se aplica en otros ámbitos, como por ejemplo en
el sistema tributario, donde cada persona paga más o menos en función de lo que
tiene.
Aunque las
cuestiones de género llevan años en la agenda internacional, es un hecho que
las mujeres y las niñas, sufren discriminación y violencia por el simple hecho
de haber nacido mujer en todo el mundo. El informe de la OCDE “Perseguir la
igualdad de género: una batalla cuesta arriba” lo deja bien claro cuando
asegura que ningún país en el mundo, ni siquiera aquellos más igualitarios, ha
alcanzado aún la igualdad de género. Precisamente los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, que deben cumplirse en 2030, establecen en su objetivo número 5
“lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”.
El informe
del Foro Económico Mundial (FEM) presentado en 2017 asegura que la brecha
existente en cuanto a igualdad de género se refiere, no se cerrará hasta dentro
de –al menos– 100 años. La cifra es muy negativa porque, además, es la primera
vez en los últimos 10 años se da un retroceso.
Para medir
la diferencia en cuanto a igualdad de género, podemos fijarnos en cinco
aspectos concretos: la participación política de las mujeres, el acceso a la
educación, el acceso al mercado de trabajo, la violencia de género y por
último, la legislación existente destinada a asegurar medidas que garanticen la
equidad de género.
La
participación política de las mujeres es una de las asignaturas pendientes en
todo el mundo. Resulta curioso (y muy satisfactorio) saber que el país con
mayor igualdad de representación de ambos sexos en su Parlamento es Ruanda, con
un 64% de mujeres diputadas; le sigue Bolivia, uno de los países donde Ayuda en
Acción trabaja, con más del 52% de mujeres diputadas.
Igualdad de género: acceso a la educación
Un tercio de
los países en desarrollo aún no han logrado paridad de género en el acceso a la
enseñanza primaria, pese al avance que se dio gracias a los Objetivos del
Milenio (2000-2015). África Subsahariana es una de las zonas prioritarias de
trabajo para Ayuda en Acción; allí muchas niñas aún tienen graves dificultades
para matricularse en el colegio, y más aún en enseñanzas secundarias: a medida
que las niñas van convirtiéndose en mujeres, la brecha de género y la
desigualdad son cada vez mayores (en muchos casos, por ejemplo, las niñas son
obligadas a casarse como única salida a una situación de extrema pobreza). Se
estima que cada día, 37.000 niñas son obligadas a casarse, lo que supone más de
15 millones al año.
Igualdad de género:
acceso al mercado de trabajo y desigualdad salarial
Según
Naciones Unidas, existe una diferencia salarial del 24% entre mujeres y hombres en todo el mundo. El
Informe del FEM al que antes hacíamos mención reconoce que si hablamos de
igualdad de género en el ámbito laboral, si continúa la tendencia actual,
llegaremos a conseguirla en el año 2234. Sin duda, no lo veremos.
Igualdad de género: violencia machista
La violencia
de género es el aspecto relacionado con igualdad de énero que más afecta a la
población en la mayoría de países. Las cifras que proporciona Naciones Unidas
hablan de que el 35% de mujeres en todo el mundo han sufrido violencia física
y/o sexual por parte de sus parejas. La violencia en el ámbito de la pareja es
solo la punta de un iceberg que comienza a reflotar gracias a la visibilización
de casos en todos los aspectos de la vida durante los últimos años,
especialmente en ámbitos representativos como la cultura.
Sin embargo,
existen otros tipos de violencia sexual que se llevan a cabo de forma
sistematizada en diferentes culturas, como es la mutilación genital femenina,
que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta hoy en día a 200
millones de niñas y mujeres.
Igualdad de género: legislación
Hasta hace
cuatro años, aún había 52 países en el mundo en el que la igualdad de derechos
y deberes entre hombres y mujeres no estaban reconocidos en sus Constituciones.
En España,
además de tener el principio de igualdad reconocido en nuestra Constitución,
también contamos con la Ley 3/2007 para la igualdad efectiva de hombre y
mujeres, que no hace más que añadir motivos para poder llegar a la igualdad de
género en nuestro país.
Igualdad de género: movilidad humana
En 2016
había en el mundo 244 millones de personas migrantes; casi la mitad de ellas
son mujeres. En Centroamérica y México, la cifra de mujeres migrantes llega
incluso hasta el 52% de mujeres migrantes.
En la
primera década del siglo XXI, la cifra de mujeres migrantes aumentó en un 80%,
exponiéndolas a situaciones en la que parten en desventaja con respecto a los
hombres. Las cifras y la especial vulneración de estas mujeres migrantes, la
mayoría de las veces en situación de pobreza, no se acompaña de medidas
legislativas para protegerlas de manera especial.
¿Qué podemos hacer para lograr la igualdad de género?
En Ayuda en
Acción apoyamos a las mujeres para que accedan o completen su educación, se
conviertan en emprendedoras que generen ingresos para sus familias, reciban los
tratamientos médicos que necesitan, o conozcan y ejerzan sus derechos. Y lo
hacemos tanto en África, América Latina y Asia, como también en España.
Si eres
mujer, puedes trabajar por la igualdad de género implicándote directamente en
asociaciones y organizaciones que trabajan por la igualdad entre hombres y
mujeres en todos los ámbitos de la vida. Si no tienes posibilidad de dar un
paso más e implicarte en el activismo ciudadano, puedes hablar de este tema con
tus amistades y familia, dando a conocer los obstáculos a los que el género
femenino se enfrenta cada día.
Si eres
hombre, también puedes implicarte igualmente en movimientos feministas, porque
trabajar para lograr una igualdad real entre hombres y mujeres es una tarea en
la que todas las personas debemos estar implicadas. Además, puedes (y debes)
establecer relaciones respetuosas y saludables con las mujeres, porque al
final, no se trata de otra cosa que tratarnos de igual a igual.
Si ocupas
puestos de responsabilidad pública, puedes trabajar cada día para crear normas
y políticas que ayuden a que la igualdad sea por fin una realidad. Si trabajas
en la enseñanza, puedes educar en valores para que la infancia crezca sabiendo
que su género no determinará su futuro. Si trabajas en medios de comunicación
puedes informar desde un punto de vista inclusivo sin reproducir roles de
género.
Conseguir
que exista igualdad de género no es una tarea imposible, pero requiere de la
implicación de toda la ciudadanía. Seas quien seas, puedes sumarte para que
millones de mujeres y niñas en el mundo dejen de ser invisibles.

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